Hay una leyenda urbana en el mundo del SEO local que dice que, si abres una segunda ubicación a menos de dos horas de la primera, Google aparecerá en tu puerta para borrarte del mapa. Spoiler: es mentira. El problema no es la distancia, es cómo le estás diciendo a Google dónde trabajas. Si tu perfil de empresa no despega o te da pánico tocar un ajuste por si todo salta por los aires, quédate: vamos a poner orden en tus zonas de servicio. De todo esto hablamos en el podcast de Negocios Locales, que puedas escuchar en Apple Podcast | Spotify | Ivoox.
¿Qué tipo de empresa tienes? Las tres categorías que debes conocer
Antes de hablar de zonas de servicio, tienes que tener claro en qué categoría encaja tu negocio, porque Google diferencia tres tipos y cada uno funciona de manera distinta.
La empresa física tradicional es la más sencilla: tienes un local, los clientes vienen a ti, y punto. Una peluquería, una clínica dental, una tienda de ropa. Aquí no hay zona de servicio que gestionar, al menos no en el sentido técnico del término.
La empresa de servicios locales es aquella que va donde está el cliente. Un fontanero, una empresa de limpieza, un electricista, un cerrajero. No atienden a nadie en su oficina, sino que se desplazan. Este tipo de negocio solo puede tener un perfil para toda la zona en la que presta servicios, y lo más importante es que si no atiendes a clientes en tu dirección, deberías eliminarla de tu perfil. Google lo pide expresamente.
Hay una excepción que conviene conocer: si vendes productos que requieren verificación de edad, como alcohol, cannabis o armas, necesitas sí o sí un establecimiento físico. No puedes funcionar como empresa de servicios locales.
La empresa híbrida es la que combina ambas cosas. Un restaurante que también hace reparto a domicilio, un fisioterapeuta que tiene consulta pero también hace visitas a domicilio, una óptica que atiende en tienda pero también va a residencias de mayores. Estas empresas pueden mostrar su dirección física, tener horario de apertura visible y además configurar una zona de servicio. Lo mejor de los dos mundos.
Cómo funcionan las zonas de servicio y cómo anadirlas
La forma correcta de especificar tus zonas de servicio es especificando ciudades, códigos postales u otras áreas geográficas. Por ejemplo, «Madrid», «08080», «Vallès Occidental». Así de concreto.
Las reglas básicas son estas: puedes añadir hasta 20 zonas de servicio, el conjunto de todas ellas no debería superar aproximadamente dos horas en coche desde la ubicación de tu empresa, y no puedes poner países ni comunidades autónomas enteras. Tiene que ser algo más específico, algo que realmente refleje dónde trabajas.
El proceso de inclusión y edicición es muy sencillo:
- Entra en tu Perfil de Empresa en Google.
- Selecciona Editar perfil → Ubicación.
- Junto a «Zona de servicio», haz clic en Editar.
- Escribe o selecciona las zonas donde prestas servicio: ciudades, códigos postales o áreas.
- Guarda los cambios.
Para eliminar zonas, el proceso es exactamente el mismo, pero en el paso 4 eliminas las que ya no quieras en lugar de añadir.
La confusión con «regla de las 2 horas»
Y aquí llegamos a la parte que más confusión genera, especialmente para negocios que quieren abrir una segunda ubicación.
Hay una creencia muy extendida que dice que si quieres crear un segundo Perfil de Empresa, la nueva ubicación tiene que estar a mínimo dos horas en coche de la primera. De lo contrario, Google no te lo verifica o te suspende el perfil directamente.
No es verdad
El origen de la confusión está en malinterpretar una norma de Google que dice textualmente que «los límites de toda la zona no deberían encontrarse a más de dos horas en coche de la ubicación de la empresa». Mucha gente lee esto y piensa que habla de la distancia entre dos perfiles distintos. Pero no es así en absoluto.
Esa norma habla del tamaño máximo de la zona de servicio de un solo perfil. Lo que Google está diciendo es que un fontanero de Madrid no puede poner que atiende también en Sevilla o en Barcelona. Es para evitar que un negocio reclame un territorio absurdamente grande, no para regular cuánto deben separarse dos locales de la misma empresa.
En la práctica, hay infinidad de franquicias y negocios locales que tienen dos perfiles perfectamente activos y verificados que están a 30 o 45 minutos el uno del otro. La proximidad física entre ubicaciones no es el problema. Nunca lo fue.
El solapamiento de zonas
Entonces, si la distancia no es el problema, ¿qué lo es? El solapamiento de zonas de servicio.
Cuando creas un segundo perfil y configuras sus zonas de servicio incluyendo ciudades o códigos postales que ya aparecen en el perfil de tu primera ubicación, ahí es donde Google empieza a poner pegas, y con razón desde su punto de vista.
La lógica del algoritmo es bastante directa: si tu perfil A ya dice que atiende en «Alcobendas», ¿por qué tu perfil B también necesita atender en «Alcobendas»? Para Google esto tiene el aspecto de un intento de aparecer el doble de veces en los resultados para la misma zona, lo que va contra sus normas. Y eso es precisamente lo que dispara los problemas de verificación y las suspensiones, no la distancia entre los dos locales.
Abro debate en Spotify: Si Google te obligara hoy mismo a elegir, ¿qué preferirías? ¿Tener un perfil que cubra toda tu provincia pero que solo aparezca el 10% de las veces, o un perfil que cubra solo 10 km a la redonda pero que sea el número 1 indiscutible? ¿Cantidad o calidad? Mojaos en la encuesta/preguntas de aquí abajo.
¿Afecta igual a todos los negocios? SABs vs. negocios híbridos
Aquí hay una diferencia importante que conviene entender bien, porque el impacto no es el mismo para todos.
Para los SABs, el problema es crítico. Un fontanero, un cerrajero, una empresa de limpieza: como no tienen una dirección visible que los diferencie físicamente en el mapa, las zonas de servicio son prácticamente su única identidad geográfica. Son lo que los hace existir en un territorio concreto a ojos de Google. Si un SAB crea un segundo perfil y repite las ciudades o códigos postales del primero, Google lo detecta casi de inmediato como un intento de spam. Para un SAB, tener zonas de servicio distintas no es opcional, es obligatorio para sobrevivir a cualquier revisión de Google.
Para los negocios con local físico, el problema existe pero se manifiesta de forma diferente. Aunque parezca que tener una dirección física te «protege», Google es bastante estricto con la duplicidad de perfiles cuando no hay una justificación clara de servicio. Si abres un segundo local físico cerca del primero y a ambos les pones exactamente las mismas áreas de servicio en la configuración, Google puede sospechar que estás intentando dominar los resultados locales con dos fichas para el mismo servicio.
Además, Google suele pedir una verificación de vídeo para el segundo local. Si el revisor ve que las áreas de servicio coinciden al 100% con tu otro local, es mucho más probable que rechace la verificación o que penalice ambas fichas.
En resumen: a los SABs les afecta de forma inmediata y casi siempre con suspensión, mientras que a los negocios físicos les afecta principalmente en la dificultad para verificar el nuevo local y en la pérdida de visibilidad por canibalización de resultados.
Y aunque hayas conseguido verificar tu segundo perfil sin problemas, si las zonas de servicio se pisan y las categorías son idénticas, es muy probable que uno de los dos perfiles aparezca muy poco o directamente no aparezca para determinadas búsquedas, es lo que llamamos filtrado de ficha. Has hecho todo el trabajo de crear y verificar el perfil, pero no te sirve de nada porque el algoritmo decide que ya tiene suficiente con uno.
La regla de oro si vas a abrir una segunda ubicación
Sea cual sea el tipo de negocio que tengas, si vas a gestionar dos perfiles de la misma marca hay tres cosas que no puedes saltarte.
Diferencia las zonas sin excepciones. La ubicación A debe cubrir unos barrios o ciudades y la ubicación B otros. No compartas códigos postales entre ellas. Esto es válido tanto para SABs como para negocios físicos que también configuran zonas de servicio.
Datos de contacto únicos para cada perfil. Cada perfil debe tener su propio número de teléfono. No hace falta que sea una línea física separada, puede ser un número que atienda personal diferente o simplemente una línea distinta, pero tiene que ser diferente. Si además puedes tener una landing page específica para cada ubicación dentro de tu web, mejor todavía. Todo suma para que Google vea cada perfil como una entidad independiente.
Categorías coherentes pero con identidad propia. Si ambos perfiles tienen la misma categoría principal y las mismas zonas de servicio, el filtrado actuará antes o después. Diferencia todo lo que puedas: las zonas, los servicios específicos que destaca cada perfil, las palabras clave en la descripción, las fotos. Cuanto más diferente sea cada perfil, mejor para los dos.
Como decía el estratega Sun Tzu en El Arte de la Guerra: ‘Aquel que lo defiende todo, no defiende nada’.
En Google Business Profile, si intentas estar en todas partes, acabas no estando en ninguna. No se trata de cuántos kilómetros marcas, sino de cuánta autoridad tienes en el metro cuadrado donde pisas.



